Chocolates Trapa

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Un grupo de monjes se instala en diciembre (1891) en el monasterio trapense de San Isidoro, situado en la localidad de San Isidro de Dueñas (Palencia). Más tarde popularmente sería conocido como La Trapa. Pero no es hasta 1964 cuando se constituye la empresa una vez que la comunidad cisterciense decide vender la fábrica.

Pasados cinco años se establece un acuerdo con la firma italiana Società Alegmana de Milán, para crear uno de sus productos más laureados, los cuadrados Cortados y los Bombonisimos. Este producto, de chocolates Trapa, respondió al deseo de ir abriéndose a nuevos mercados. Elaborados con dos finas capas de praliné y chocolate más unos trocitos de crujiente avellana, hasta nuestros días se han convertido en un icono de la empresa.

A principios de los años 80 (1982), la empresa pasa a manos de un grupo financiero. Grupo Rumasa, perteneció a la familia Ruiz Mateos, hasta que un año después fue expropiada por el Gobierno de Felipe González. En 1992, el grupo Nuevo Rumasa, vuelve a hacerse con Trapa, modernizando un año después las instalaciones a la vez que amplia la gama de productos. Finalmente en el año 2000, la empresa se diversifica y entra en el mercado de la miel.

En el año 2006, se realiza un cambio de imagen en sus productos de la mano del Instituto Dym. La inversión en publicitar el cambio de imagen de los estuches de sus bombones ascendió a 3 millones de euros. Otros 15 millones seria invertidos en la ampliación de la fábrica y almacenes de Palencia, mejorando su competitividad gracias a la ultima tecnología. Finalmente en el año 2010, hay una nueva inversión de 2 millones en los departamentos de calidad e imagen.

Debido a la crisis y problemas con la justicia, la familia Ruiz Mateos decide acogerse a la Ley Concursal a mediados de 2011.

En 2013, el grupo Europraliné, con capital español 100%, adquiere la empresa. Europraliné perteneciente a la familia Fernández Calvo y Lacasa, fundada hace mas de 150 años en Jaca (Huesca). Meses después Lacasa deja Europraliné. La inversión realizada hasta el 2019 ha sido de más de 30 millones de euros en maquinaria, I+D+i y recursos humanos.

Hoy en día el centro de producción ocupa unas instalaciones de 53.000 metros cuadrados dentro de una parcela con un total de 70.000 metros cuadrados, en San Isidro de Dueñas. Sus productos son muy bien recibidos sobre todo en Europa del Este, países árabes y Suramérica, además de España.

Sus tres premisas de trabajo son innovación, estilo y conciencia social y medioambiental.

Cronología

1891. Un grupo de monjes se instala en el monasterio trapense de San Isidoro, situado en la localidad de San Isidro de Dueñas (Palencia), que más tarde pasó a ser conocido popularmente como La Trapa. Es el escenario de la primera fábrica de chocolate que dio origen a esta marca.

1964. Se constituye la empresa en la misma localidad, una vez que la orden cisterciense decidiera desprenderse de la fábrica, con todas sus antiguas fórmulas de elaboración y tratamiento del cacao.

1969. Comienzan a elaborar bombones, para lo que firman un acuerdo con la empresa italiana Società Alemagna de Milán.

1982. Chocolates Trapa pasa a manos de un nuevo propietario, el empresario Ruiz Mateos, al frente de Rumasa, que fue expropiada un año más tarde por el Gobierno socialista de Felipe González.

1992. Trapa vuelve a ser adquirida por el grupo Nueva Rumasa, otra vez en manos de la familia Ruiz Mateos, que un año más tarde moderniza las instalaciones y amplía la gama de productos.

2000. La compañía diversifica producto y entra en el sector de la miel.

2010. Se hace otra nueva inversión, en esta ocasión de dos millones de euros, para hacer una puesta a punto innovando tanto en imagen como en diversidad del producto (pralinés, cortados sin azúcar…).

2011. La chocolatera, debido a los líos financieros de la familia Ruiz Mateos, se acoge a la Ley Concursal.