Fábrica La Riojana (Málaga)

Los comienzos

Fachada de La Riojana

Para hablar de la fábrica de chocolate La Riojana nos debemos situar en la Málaga industrial de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.

En aquellos años, Málaga vista desde la lejanía, presentaba un perfil fuertemente industrial. Decenas de chimeneas apuntaban al cielo gracias a sus fábricas dedicadas al comercio del carbón, vino o azúcar entre otras dedicaciones. En los años 1844 y 1845 entraron en el puerto de Málaga una media de 2.894.253 libras de cacao. Una libra 460gr: 1.331.356kg. Para consumo y distribución ya que no todos lo puertos tenían permiso para comercializar (Nota de Pascual Madoz)

He aquí, donde en 1857 se construyó la fábrica de chocolate La Riojana gracias a la familia López Hermanos.

Fernando López González (1829-1871) fue un riojano natural de la comarca de Soto de Cameros. Comarca desde donde partieron otros ilustres emigrantes como los Heredia, Larios o Félix Sáenz que bien hicieron florecer la economía malagueña. Apuntar que en aquella época la Rioja pertenecía a Castilla, por lo que se les llamaba castellanos en vez de riojanos.

Con 12 años (1842) partió hacia Málaga, colocándose como mozo en el almacén de semillas del navarro Simón Castel Vidondo, en la esquina de la calle Cintería con la calle San Juan. Fue un trabajo duro con largas jornadas donde el descansar solo tenía cabida por las noches bajo el mostrador. Debajo de este, se sacaba un colchón con ruedas ya que el descansar en la trastienda era solo privilegio de familiares y antiguos empleados.

En 1847, comenzó a trabajar en una tienda de coloniales de la calle San Juan, propiedad de Agustín Ledesma, natural de Pinilla del Campo (Soria).

Despunte empresarial

En 1856, emprende él solo un nuevo almacén de géneros coloniales (1856-1863) en la calle más comercial de Málaga, la calle Nueva (69), esquina Esparteros, junto a la plaza de la Alhóndiga. Este hito, hizo que sus familiares se mudasen a la ciudad. En primer lugar sus hermanos Alejo y Gumersindo, más tarde su madre y su hermana María. Su padre Pablo y su hermano Dionisio tardarían en llegar algo más.

El 21 de abril de 1857, se inaugura la fábrica de chocolate La Riojana, primera en Málaga para estos menesteres, bajo la propiedad de Fernando y sus hermanos con la empresa López Hermanos. Estuvo situada en los terrenos que ocupaba la Huerta de Barragán en la calle Mármoles, lindando con la fábrica de azúcar La Concepción».

Crecimiento y maduración

En 1861 gracias al uso de la fuerza del vapor, esta fábrica pionera en Andalucía, se convirtió en una de las cinco empresas chocolateras mas importantes de España. El proceso de transformación que sufrieron muchas empresas gracias a la introducción de la máquina de vapor permitió aumentar la producción en unas cantidades hasta ese momento impensables dado que prácticamente todo se hacía con el esfuerzo de la mano de los trabajadores.

Como nos ilustra el experto en historia de la repostería Antonio Rivero, gerente del obrador La Despensa de Palacio, en aquella época este invento fue una revolución ya que habitualmente “se trituraban los granos de cacao a brazo”. Además de ello Antonio ha comentado el rápido crecimiento que tuvo esta factoría, ya que pasó de tener 25 operarios que trabajaban «con molinos» a 80 que lo hacían «con máquina de vapor», llegando a producir 4.500 kilos de chocolate anuales. En ella se elaboraban tres tipos de chocolates : superfino, superfino con cacao de Soconusco, considerado el mejor del mundo en esa época, y de vainilla a 3 y 4 reales (baratos), hasta superiores de 7,8, 10 y 12 reales.

En 1862 La Riojana consiguió la medalla de primera clase en la Exposición Provincial, gracias a la visita de la reina Isabel II.

Mencionar aquí que en 1865 se fabricaban en España cuatro millones de kilos de chocolate pasando en 1873 a diez millones. El chocolate estaba de moda.

En 1863, la familia se trasladaría al adquirir una casa en la bulliciosa calle San Juan 34-36  de Málaga. El local situado en la planta baja se destinó a despacho, almacén y deposito de los productos de la fábrica (1863-1891). Hoy en día este local lo ocupa la centenaria zapatería Calzados Hinojosa.

Además de este local la clientela disponía de un buen numero de establecimientos donde adquirir dichas exquisiteces tales como los aquí mencionados:

Despacho de venta en la esquina de calle Moreno Monroy con Calle Larios (Málaga).

Despacho de venta en Madrid, Alcalá , 61 Duplicado o, en Sevilla, Dados número 10, por mencionar algunos.

Al frente de esta sucursal madrileña, estuvo el propio Fernando Lopez, hasta que falleció dé un infarto a la edad de  42 años, el 22 de noviembre de 1871.

Se cifra en más de 3000 locales de distribución, con locales principales en Madrid, Sevilla y Cádiz y, otros tanto por el resto del territorio español.

Remarcar que además de ser probablemente una de las primeras empresas en comercializar su propia marca, La Riojana se convirtió en todo un referente ya que producía un tercio del chocolate que se consumía en el país.

A partir de 1871, su hermano Alejo López Gonzalez (1831-1904) se hizo cargo del negocio familiar.

En 1887 sufre la fábrica un aparatoso incendio con perdidas valoraras en 15.000 pesetas.

En 1888 comenzaron a producir también bizcochos y galletas.

Ya en 1891, la empresa pasa a manos de los hijos de Antonio J. Gómez Gaztambide, el cual había hecho fortuna gracias al Gordo de la Navidad. El valor de la compra venta de la fábrica, la maquinaria, la casa de la calle San Juan, la marca y hasta un caballo con su carro fue de 71.475 pesetas.

Títulos de la Fábrica de chocolate La Riojana; actas notariales;Sección Fe Pública. Títulos de Propiedad Legajo 27766 bis.

Cansados del negocio, alquilan en 1900 la fábrica de chocolate La Riojana a Leovigildo García Fernández, natural de Serón (Almería) el cual en la céntrica calle Larios 1, abriría ese mismo año una tienda (1900-1925). Seis años más tarde, al fallecer Leovigildo, su mujer Concepción Gomez se haría cargo del negocio junto a su empleado de confianza Emilio Rodriguez Esteban.

En 1916 se cotizaba al alza la calle Larios (Málaga), tanto que Concepción pagaba de alquiler 15.000 pesetas más 1.960 pesetas por el uso de la marca. Lo que hoy en día se le dice «Royalty»  en el mundo de las franquicias.

En 1925 un nuevo comprador se hizo con la propiedad por 150.000 pesetas. Francisco Luque Repullo (1890-1975) hijo de un panadero de Lucena (Cordoba) fue además, propietario de la panificadora La Vencedora, en Nicasio Calle, bocacalle de la calle Larios, de un gran almacén de alpargatas en el Pasillo de Santa Isabel allá por lo años 20 y, representante de las galletas Artiach y del comercio del coco que entraba por el puerto de la ciudad. Los descendientes de Francisco regentan hoy en día la tienda de calzados Martín Luque, en la céntrica calle malagueña Puerta del Mar.

Asociado con Francisco estaba su hermano Juan (1888-1963) con el que abriría una tienda (1925-1936) de ultramarinos y coloniales en la plaza de Arriola 3, 5 y 7. La fábrica de chocolate La Riojana tendría en este negocio, almacén y deposito general. De este tándem surgiría en esos años, la marca de chocolates ABC, siglas de Amparo (V)regara Cano, segunda esposa de Francisco Luque. El éxito fue rotundo entre las clases populares llegando incluso a ser Proveedor de la Real Casa. Años mas tarde la propiedad pasaría a manos de la marca Eureka, la cual sigue comercializando.

En 1925 la revista Vida Gráfica publico un reportaje de la fábrica donde se afirmaba se producían 2.200 kilos diarios de chocolate gracias al esfuerzo de 100 empleados.

Llegados a 1928, otro incendio destruye la fábrica La Riojana. Ni que decir que esos años las medidas de seguridad y prevención apenas existían siendo muy precarias las condiciones. En el plano nacional, la competencia era cada vez más dura, con fuertes competidores cómo Nestlé con su fábrica en La Penilla (Cantabria) y Suchard, en el negocio desde 1910. Hubo que pensar y la salida más dolorosa pero lógica, fue la de vender.

La empresa La Vienesa, famosa por sus exquisitos caramelos, se hizo cargo del negocio,  quedándose como gerente Francisco.  En julio del 36, en plenas revueltas, el edificio situado en la plaza de Arriola, es incendiado por milicianos al asegurar el fuego por disparos desde la azotea. Una vez calmadas las aguas en parte, y pese a las dificultades históricas, La Riojana se instala en la calle Cisneros (1938-1975).

Declive

Los años oscuros de España, de aquella postguerra miserable y gris, sin vencedores ni vencidos, fueron terribles para muchos malagueños. Se cuenta según las fuentes,  que el establecimiento tuvo que mantener las estanterías llenas de cajas vacías, con el fin de continuar negociando con sus proveedores y lograr precios más competitivos. La tienda a pesar de todo ello siguió siendo el lugar de las grandes compras para las amas de casa y gentes venidas de los pueblos cercanos. Chocolate de algarroba, arencas, mantequilla o bacalao hicieron las delicias de muchos hasta que tristemente cerró en 1975.

Como bien explica en este artículo Santi de Santos en su blog, hubo varios litigios por mantener la marca durante años.

“La marca ‘La Riojana’ se registra al amparo de la nueva normativa en 1895 por Antonio Miguel y Miguel Ángel Gómez Cano. Fueron los únicos socios de la Razón social ‘Hijos de Antonio J. Gómez’.

Tras su litigio con el Registro de patentes y marcas, por no aceptar el traspaso de la marca caducada en 1903, se le concede este derecho a Leovigildo García. A continuación registraría la tableta de chocolate con el nombre grabado en sus onzas de «La Riojana».

Ese mismo año, Asensi y Rasch registran la marca «La riojana alavesa» (en la que incluyen el escudo de Logroño).  Posteriormente realizan un primer intento fallido de registrar los nombres de «La Riojana», «El Riojano» y «La Rioja». Además el modelo de papel de tableta y la chocolatina que por entonces se pretendía comercializar con el nombre de «Eugenio Rasch (La Riojana)».

Finalmente en 1907 a Asensi y Rasch se les concede la titularidad de estas marcas llamándose la fábrica de chocolates ‘La Rioja’.”

Gracias a Santi de Santos por su blog “Historia del Comercio e Industria Riojanas” y sus maravillosas fotografías.

Finalizar esta historia contando que hoy en día, los coleccionistas buscan unas exclusivas litografías y cromos que la empresa emitió con estampas y paisajes de España para disfrute de sus clientes.

Notas del diario Sur, la Opinión de Málaga, Junta de Andalucía, Archivo Municipal de Málaga.