Historia del chocolate en la España del siglo XVII

-1600/1625-

-1606-

En la historia del chocolate en la España del siglo XVII  siempre quedara el apellido Moctezuma. Diego Luis Moctezuma Ilhuitlemoctzin sucesor natural y legitimo al trono de México fallece en España. Murió después de haber sido «retenido»  por Felipe II y posteriormente por su hijo Felipe III. Al parecer con la idea de evitar a toda costa una rebelión contra los españoles en Nueva España (Mexico). Por ello a base de promesas de títulos, oros y otros embustes, lo mantuvieron a él, entre Madrid, Sevilla o Guadix  sin pisar nunca más su tierra.

Su viuda Francisca, y su hijo Diego Moctezuma de la Cueva,  junto a un buen número de sirvientes mexicanos, vivieron en Guadix y la Peza. Localidad que compraron al rey, además de seguir manteniendo sus propiedades y títulos.

 

-1624-

Felipe IV, nombra al hijo de  Diego Moctezuma de la Cueva, Pedro Tesifon, Conde de Moctezuma. Como segundo Conde de Moctezuma tiene un hijo ilegitimo de nombre Pedro. Con el tiempo la nieta de este, Bernarda de Moctezuma y Salcedo se casó en Ronda (Málaga) con Pedro Morejón-Girón y Ahumada.

Duque de AhumadaUno de los linajes más antiguos y exclusivos de  España. El nieto de este matrimonio, hijo de militares de renombre, fue el general Pedro Agustín Girón de las Casas. IV Marques de las Amarillas y I Duque de Ahumada el cual participó en la Guerra de la Independencia con EEUU.

Su vástago, Francisco Jose Girón Ezpeleta,  undécima generación del emperador azteca, fue quien creó la Guardia Civil.

-1626/1650-

-1627-

Muere la esposa del nieto de Moctezuma, la granadina Francisca de la Cueva.

-1636-

El historiador y viajero Antonio de León Pinelo, decide compartir sus ideas en su libro «Cuestión moral. Si el chocolate quebranta el ayuno eclesiástico», editado en Madrid . En él se exponen las fantasías, tentaciones y temores relacionados con el chocolate a principio del siglo.


Antonio de Leon PineloPor consiguiente, Antonio de León nos muestra la diversidad de opiniones de moralistas y teólogos de la época.
En aquellos años, dentro del núcleo de la Iglesia, hubo controversia sobre el papel excitante de la bebida . Finalmente se prohibió en 1688.

1644-

El chocolate es tan popular en la Corte que el  mujeriego rey , Felipe IV, temiendo las criticas de ociosidad por parte de la Corte y las aglomeraciones del populacho tuvo que prohibir su uso.  Pero al mal tiempo buena cara, por lo que el «pueblo» empezó a adquirir chocolateras para poder consumir el chocolate a domicilio.  Según un manuscrito del Archivo Histórico Nacional, en los últimos años de ese siglo se había “introducido de tal manera el chocolate y su golosina, que apenas se hallará calle donde no haya uno, dos y tres puestos donde se labra y vende; y a más de esto no hay confitería, ni tienda de la calle de Postas, y de la calle Mayor y otras, donde no se venda, y solo falta lo haya también en las de aceite y vinagre”.

Se lo adulteraba para hacerlo accesible: “Cada día buscan nuevos modos de defraudar en él echando ingredientes que aumentando el peso disminuyen su bondad y aun se hacen muy dañosos a la salud. […] .Con una punta de canela y mucho picante de pimienta disimulan el pan rallado, harina de maíz, cortezas de naranjas secas, castañas, cenizas y otras muchas porquerías”.

-1651/1675-

-1660-

España como otras grandes monarquías, escribió su historia en base a los casamientos de sus miembros con la familias reales de los países vecinos . Ana de Austria, hija de Felipe III de España y esposa de Luis XIII de Francia, fue la primera en llevar cacao en sus baúles tras el casamiento.  Es mas, se hizo acompañar por una experta en su preparación.
Probablemente por el año 1659, se le concede a David Chaillou, oficial de la reina-madre Ana de Austria, el privilegio de fabricar y vender el chocolate durante casi 30 años. Su negocio estuvo situado en la rue de l’Arbre Sec de París. Finalmente una vez terminado este privilegio el chocolate pudo ser vendido por un sinfín de marchantes y boticarios. Hay que recordar que en aquella época el chocolate se le consideraba una medicina.

Nuestras reinas

Maria Teresa de Austria (hija de Felipe IV de España) sobrina, nuera y sucesora en el puesto fue una gran bebedora de esta bebida. Parece que hasta el punto de afirmar que no podía pasar un día sin tomarlo. Encandiló tanto a la corte con este manjar, que se decía de ella que sus dos pasiones era el rey y el chocolate.

De aquella época viene el dicho «las cosas claras y el chocolate espeso» .Debido al gusto francés de añadirle un poco de leche al chocolate.

En cambio la opinión del rey sobre esta bebida caliente era otra. Llegó a decir que era «un alimento que engaña el hambre pero que no llena el estómago» . Pero ni con estas evitó que el chocolate se sirviera los lunes, miércoles y jueves en Versalles . Por problemas económicos al final del reinado hubo que eliminar esta disposición por el gasto elevado.

Modo de Servir

El chocolate traído desde la corte española, lo servia el maestresala en finas mancerinas de plata o finas porcelanas chinas. Bandejas aquellas donde se sujetaba la jícara.

Felix LorenteEl primer marqués de Mancera, don Pedro Alvarez de Toledo y Leiva, fue el inventor de este tipo de bandeja. Según nos recuerda la historia del chocolate en España, recibió el nombre de «Mancerina» debido a que don Pedro, fue marqués de Mancera y virrey de Perú entre 1639 y 1648. Don Pedro puso de moda en el virreinato las tertulias literarias y con ellas el consumo de chocolate mejicano entre los conquistadores.  El invento, parece ser, se ideó para facilitarle su consumo debido a que sufría de Parkinson. Pero otras fuentes aseguran, que el objeto fue un invento para evitar las salpicaduras en los vestidos de las damas. Igualmente tanto el recipiente como la bandeja se hicieron muy celebres entre la clase pudiente.  La condesa de San Jorge, en 1695, tenía cerca de doce «salvillas chocolateras» y dieciséis mancerinas de plata labrada.

Las mandarinas en un primer momento fueron fabricadas en plata hasta principios del siglo XVIII. Al generalizarse el consumo en Europa, la Real Fábrica del Conde de Aranda de L’ Alcora (plato con pocillo calado central) será la primera en fabricarlas en loza. 

Real Fabrica del Conde de ArandaPosteriormente otras fabricas cómo las ubicadas en Teruel o Talavera comenzarían su fabricación . La forma original, al estilo de L’ Alcora , de la mancerina, no cambiaria hasta pasado unos años.

Siglo XVIII (Ref. EcuRed)

La primera forma en aparecer es la concha o venera; pervive durante todo el siglo XVIII y servirá de soporte a multitud de estilos decorativos de esta época. El esmalte de base es casi siempre blanco estannífero, pero no faltan ejemplos con cubierta amarilla o azul. Paralelamente aparece el modelo de plato circular, menos abundante y que parece extinguirse antes que aquél. Versiones evolucionadas de este último tipo son las mancerinas de borde gallonado (de las que el Museo de l’Alcora cuenta con uno de los escasos ejemplares conocidos) o de borde festoneado. Ambos modelos aparecen relacionados con las series ornamentales de la segunda mitad del siglo XVIII. Pertenecientes al gusto rococó imperante son las mancerinas en forma de hoja de parra, de recortada silueta. Aparecen a partir de 1750, poco antes que las de forma de paloma (en sus versiones realista y bicéfala), adscribibles a la popular colección de piezas zoomorfas conocidas como fauna de I’Alcora. También las vajillas blancas en tierra de pipa (pasta de gran calidad introducida en l’Alcora por el maestro francés François Martin en 1774) contaron entre su elenco formal con mancerinas de perfiles recortados, curvilíneos o suavemente levantados, imitando formas vegetales o de conchas. Todas estas formas estuvieron en uso, con mayor o menor fortuna, desde el momento de su aparición hasta finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX.

Siglo XIX

Los estilos decorativos surgidos hacia el cambio de centuria (las flores alemanas y el reflejo dorado), puramente neoclásicos, no incorporan las mancerinas a su repertorio tipológico (salvo de manera excepcional): se imponen ahora los pequeños platos circulares sin pocillo y las tazas monoasadas, de paredes cilíndricas o curvas. Este binomio platillo-taza triunfará definitivamente, dejando a la mancerina y la jícara como un singular ejemplo de la sofisticación y el refinamiento que la cerámica en general, y la loza de l’Alcora en particular, alcanzó en el siglo XVIII.